Por qué empecé por las casas astrológicas…
…para explorar mi carta natal.
El libro de Las 12 Casas de Sasportas fue el primer libro de Astrología que me compré.
Años más tarde, sigo pensando que fue una decisión acertada, aunque en aquel momento no sabía por qué.
Hoy, después de haber estudiado -y seguir estudiando- Astrología en diferentes escuelas y con distintos perfiles, voy componiendo mi propia visión. Tengo una inclinación clara por un enfoque lo más práctico y cotidiano posible, por lo que considero bastante coherente que mi entrada a este vasto conocimiento, fuera a través de las Casas Astrológicas.
¿Por dónde empiezo a estudiar Astrología?
¿Signos? ¿Planetas? ¿Aspectos?
Son preguntas que le pueden pasar por la cabeza a cualquier persona cuando se interesa por esta materia, como me pasó a mí.
La Astrología puede ser realmente abrumadora, en primer lugar se trata de un lenguaje simbólico, en segundo, hay muchísimos datos y todos se relacionan entre sí de una manera u otra.
Si en Astrología, las casas son los escenarios cotidianos de nuestra vida…
¿Por qué entonces no adentrarnos en ella desde lo más tangible?
Cada casa astrológica representa un ámbito de nuestra vida, como un escenario donde actúan los planetas y signos.
Por ejemplo, de manera muy simple, si la casa 7 refleja nuestras relaciones, y la casa 10 habla de nuestra carrera, vocación o metas públicas…
¿No tiene sentido empezar por las casas para conectar con lo más cercano y aplicable a nuestra experiencia cotidiana, antes de adentrarnos en el lenguaje más abstracto de los planetas y signos?
El proceso de encontrar significado y conexiones en tu carta natal a través de las casas puede ser transformador.
Empezar por la casa donde está tu Sol, por ejemplo, te ayuda a comprender dónde puedes dar lo mejor de ti con mayor naturalidad.
En mi caso, al estar en la casa 9, entendí que mi búsqueda constante de aprendizaje y sentido en lo material no era casualidad, sino una manifestación clara de mi energía taurina en esta área.
Si alguna vez te has sentido perdida con tantos símbolos astrológicos, empezar con las casas puede ser el primer paso para situarte en tu propio "mapa".
Hoy en día, hay muchísima información en la red para entender qué representa cada casa astrológica en nuestras vidas. Podría enumerar aquí que la casa 1 habla de nuestra identidad o que la casa 7 trata de nuestras relaciones, pero eso sería quedarme en la superficie. Mi intención va más allá.
Desde mi perspectiva, las casas astrológicas no son solo etiquetas o conceptos fijos: son escenarios vivos donde se desarrollan las energías de nuestra carta natal. Por ejemplo, la casa 4 no es solo "el hogar", sino el lugar donde cultivamos nuestra base emocional, nuestras raíces y nuestra relación con lo que nos hace sentir seguros.
Cuando empecé a estudiar astrología, me di cuenta de que tenía mucho más sentido conectar primero con estos escenarios cotidianos antes de entrar en lo abstracto. Esto me permitió entender mejor cómo mi Sol en Tauro, situado en la casa 9, guía mi búsqueda de sentido a través del aprendizaje y la expansión personal. Todo partió de lo tangible y lo concreto … ¿No es acaso una clara manifestación de mi Sol?
¿Quieres aplicar esta idea y empezar a explorar las casas astrológicas?
Anímate a observar aquella donde está tu Luna.
Esa casa te revelará el área de tu vida que necesita más cuidado emocional.
Desde ahí, puedes trazar un camino hacia un entendimiento más profundo de cómo tu carta natal te acompaña en tu día a día.
Estas imágenes corresponden a cuándo empecé a leer el libro de Las 12 Casas.
Curiosamente estaba fuera de casa, estaba de viaje, en el lugar más maravilloso que conozco para conectar con una misma.
El inicio de un viaje simbólico.
Recuerdo que unas semanas antes de este viaje a la montaña, de empezar a leer el libro "Las 12 Casas" y de adentrarme en el estudio de la astrología, me regalaron mi primera lectura de carta natal.
En ese momento, muchas cosas me sonaron a chino mandarín, a otras tantas no les encontraba sentido ni conexión conmigo. Pero hubo algo que me llamó la atención:
La astróloga que hizo la lectura me preguntó: "¿Tienes pensado hacer un viaje largo?"
Mi respuesta fue: "No, no lo creo".
Había planeado unos días en la montaña, pero nada que pudiera describirse como un "viaje largo". Iba a estar fuera de casa poco más de 1 semana...
Entonces, ella respondió: "Bueno, hay muchos tipos de viaje. No tiene por qué ser algo físico".
Con el paso del tiempo, y a medida que me adentraba en el mundo astrológico, comprendí lo que quiso decir.
No se trataba de un viaje físico, ni al extranjero: era un viaje del alma.
Aquellos días se sembraron las semillas para el cambio profundo que iba a transformar mi manera de ver el mundo, las relaciones, la vida y la muerte.
La astrología, sin que yo pudiera llegar a imaginarlo, se convertiría en una guía para entender esas cosas que siempre habían estado dentro de mí, pero que hasta entonces no había visto claramente. Y otras tantas, que estaban por llegar, y que no vislumbraba.
Por eso, hoy, no me sorprende que aquella astróloga me hablara de un viaje largo.
Mi Sol está en la Casa 9, la casa natural de Sagitario, regida por Júpiter.
Ese símbolo del "viaje" abarcaba mucho más que kilómetros recorridos; era una llamada a la expansión, a la exploración de mi interior y del universo simbólico que la astrología me ofrecía.
Este viaje comenzó entonces, y aún continúa.
Las casas astrológicas son mucho más que un mapa; son una brújula que nos invita a emprender un viaje hacia el autodescubrimiento.
Cada casa, cada energía, nos guía por diferentes paisajes de nuestra vida.